Sé que mi orgullo me supera dos mil veces por mucho que intente evitarlo. Sé que esas veces soy como una niña mimada que cree que va a conseguir todo lo que quiera. Sé que puedo llegar a ser insoportable a momentos y hasta a mi me apetece mandarme a la mierda a veces. Sé que me enfado por cualquier chorrada y que lloro a la mínima. Sé que me monto una paranoia a la mínima y que me cuesta darme cuenta de que no son las cosas como creo. Sé que puedo llegar a ser excesivamente repelente a veces y que tengo mis momentos tontos. Sé que puedo llegar a ser la persona más independiente que pueda haber a momentos. Sé que no siempre contesto con una sonrisa y tengo días bordes. Pero también sé que cada noche pienso en como he sido durante el día y me arrepiento de dos mil cosas. Sé que me siento mal después de enfadarme con alguien. Sé que nunca le diré a nadie cuando estoy llorando si puedo evitarlo para no preocupar a la gente. Sé que mentiría para que otra persona fuese feliz. Sé que detrás de cada respuesta borde hay dos mil sentimientos que contengo para no hacer daño a la gente. Sé que de cada diez personas solo a una le importará cómo putas me siento. Sé que aunque diga que las cosas me dan igual me importan muchísimo y me paso horas dándoles vueltas. Sé que me cuesta decir lo siento. Sé que casi nadie sabe cómo soy, y eso duele.
Sé que si esto fuese un papel no se podría leer de todas las lágrimas que habrían caído encima.
