Principal

Visitas!

¡Brindis por el tiempo perdido!

Buenas noches señores y señoras, damas y caballeros, niños y niñas. Quien dice noches dice días y quien dice buenas dice no tan agradables, que cada uno escuche su propia historia. Hoy estoy aquí para brindar por el tiempo, pero antes de brindar tendremos que perderlo con un discurso.
Que irónico el tiempo, ¿no? Me encanta cuando se ríe de nosotros encadenando sentimientos. Ahora te quiero, tú a mí no. Ya no te quiero, ahora tú sí. Cuando se cree destino y nos cambia la vida. Cuando se vuelve cristal y nos hace ver las cosas claras. Nos hace querer ser mayores para hacernos ver lo bien que estábamos siendo pequeños. No voy a decir que nos cura porque eso nunca fue lo suyo por mucho que digan. El tiempo nunca cura, el tiempo sigue corriendo y no tienes más remedio que seguirlo. Nuestro juego favorito siempre fue el escondite aunque siempre se escondía él. Lo perdía durante tanto tiempo que había veces que me olvidaba de él, había personas que me causaban esa amnesia. Personas que no llegaban a tiempo, que se quedaban un tiempo y que se fueron con el tiempo. Y el loco de Borges midiendo el tiempo por momentos a tu lado y no por horas, alguien le tenía que haber explicado que nos mata el aire por segundos y no el amor. Pero el tema no es ese, no esta noche, el tema es el tiempo y su pérdida.
¡Qué triste tema!
A veces ansío que vuelva, que me permita no perderlo, que me deje rectificar. Necesito ese tiempo que perdí escuchando mentiras, los minutos que tiré por seguir caminos sin salida, las horas que malgasté creyendo que iban a alguna parte. Y sí, fueron, a la basura. Los días pensando en unos labios que no eran los que besaba, los meses con la mente lejos de donde me encontraba. Las vidas que imaginé cada cinco minutos y el momento en el que decidí dedicarle mi insomnio a alguien tal y como hizo Benedetti. Y aquí estamos otra vez, hablando de personas y no del tiempo, al final tendrá alguna relación su presencia y el paso de este...

Se me ha hecho tarde, no puedo seguir así de perdida. Gracias por escucharme y cederme vuestro tiempo, así a lo mejor compensa el mío desaparecido, a lo mejor me sirve para recuperar, a lo mejor dejo de soñar despierta y veo que todo esto es imposible... Mientras tanto, levantemos las copas y brindemos, solo por pasar el tiempo.
Así a lo mejor con el tiempo olvido todo lo que por perder el tiempo perdí.

Mirando hacia el horizonte

Estoy en ese momento, esa semana, ese mes, en el que pienso en lo que tengo y en lo que no, en lo que soy, en lo que era y en lo que me he convertido, en todo lo que he vivido y lo que me queda. Estoy en ese instante en el que no sé nada y lo sé todo, en el que me como el mundo mientras el mundo me devora a mí. Estoy recordando todo, analizándolo. Pasó el tren y yo no me subí por esperar a otro que nunca me llevó a mi destino, qué gran equivocación. Cuando me di cuenta del error ya era tarde. ¿Para qué engañarnos? La vida es alegría y decepción, caer y levantarse, mirar al horizonte y seguir caminando. Y eso hice yo, caer y seguir hacia adelante. Sé que es probable que nunca vuelva a tener la oportunidad de subir contigo a ese tren, pero es lo que pido cada vez que apago la luz de una vela o veo una estrella caer. Toda la energía que pierde el fuego cuando se va y todo el brillo que desprende esa estrella antes de apagarse se transforma en mi ilusión para seguir adelante, en la esperanza de que un día la vida me sorprenda y que tú me estés esperando con una sonrisa tonta, que me abraces y no me sueltes, que me beses hasta que nos duelan los labios, que me digas que ya era hora de que retomara el control mientras yo te intento explicar que siempre me ha costado entender lo que siento y por eso no lo vi antes, que me interrumpas con otro beso y me susurres que me perdonas por ser tan imbécil.

No sé si es amor, sí, no sé si puedo decir que te amo, pero te puedo prometer que nunca más te dejaría pasar, porque te quiero, o eso creo. Dime tú qué es querer a alguien si no lo es esto. Cada noche cuando cierro los ojos me veo a tu lado, tengo memorizadas todas y cada una de tus sonrisas, entiendo hasta la más tonta de tus miradas, no sé con qué palabras describir lo que sentí cada una de las veces que tu mano rozó la mía y el momento en el que me di cuenta de que encajaban como si hubiesen sido creadas para no soltarse nunca. 

Pero tranquilo, nunca saldrá nada de esto de mis labios ni ese loco “te quiero”, sé cuando es demasiado tarde, que yo soy experta en perderme y nunca llegar a tiempo y que esta vez no iba a ser una excepción ni un golpe de suerte.

Aguantaré, también soy experta en fingir sonrisas y hacerme la tonta, lo sabes.
O no.