Principal

Visitas!

Perfectamente real

A veces lo único que necesitas es a alguien que te rompa todos los esquemas, que te dé otra visión del mundo completamente diferente. A veces esa persona aparece en el momento menos esperado y cuando ya has decidido no buscarle el sentido a la vida. Sabes que es especial porque ilumina tus días con colores nuevos, porque te das cuenta de que, de repente, tienes a alguien en quien confiar y que se merece que le dediques parte de tu tiempo. Será alguien que quiera alimentar tus sueños tanto como tú los suyos, alguien que sepas que nunca te fallará, pase lo que pase. Sí, siempre existe el riesgo de equivocarte, pero llega un momento en el que simplemente lo sabes, sabes que estás haciendo bien las cosas esta vez, que esta vez es de verdad. Supongo que es en el momento en el que te das cuenta de que sí, la otra persona tiene tantos defectos como tú, de que no todo es un cuento de hadas, pero también te das cuenta de que sin esos defectos no sería lo mismo y es parte del por qué le quieres. Es cuando sabes que tu mayor miedo es perderle y que sí, habrá piedras en el camino, días más grises, pero también que lo único que harán será haceros más fuertes y enseñaros que nunca hay que rendirse porque todo vale la pena. Es el momento en el que te das cuenta de que su sonrisa es la mejor obra de arte que has visto nunca y que su voz susurrando "Te quiero" es la melodía más bonita que has escuchado. 


Sentimientos

¿Por qué habiendo tantos juguetes en el mundo las personas eligen los sentimientos? ¿Por qué no eligen cualquier otro juguete con el cual no hagan daño a nadie al utilizarlos? ¿Por qué no eligen algo menos importante para las personas? ¿Por qué no juegan con sus propios sentimientos?
Porque hay gente que piensa que no hace daño y que al resto no le duele que les digan mentiras y les hagan falsas promesas. Porque hay personas que todavía no se han enamorado de alguien que no le correspondía. Porque hay individuos que no conocen los celos, la decepción y la vergüenza. O tal vez, lo saben, lo han sufrido y se sienten mejor haciéndoselo a otras personas como les hicieron a ellas

Cambios

Yo lo estoy sintiendo. Siento como cambio, como cada día soy más diferente al anterior. No sé si voy a mejor o a peor, pero sé que cambio. Noto como no soy la misma que hace un año, no soy aquella chica que se creía todo lo que le decían asintiendo con la cabeza, no soy la misma con las que se enfadaban por tonterías y que lloraba desconsolada, no soy la misma que aceptaba las cosas como se las dabas. Ahora sé como son las personas a mi alrededor verdaderamente, sé las que me mienten y las que me son leales. Ahora puedo ver los problemas que son pequeños y que no merecen la pena, y los que realmente preocupan, y no lloro ante ellos sino que los afronto. Ahora quiero cambiar las cosas porque no las veo justas, no las veo iguales para todos y no las veo realistas.
Puede que haya perdido mucha alegría a simple vista, pero tal vez es porque estoy con las personas que no debo, porque si me encuentro cómoda vuelvo a tener toda esa algría. Puede que me haya vuelto más irresponsable, pero me he dado cuenta de que quiero vivir la vida, porque si no la vivo ahora no sé cuando la viviré.
Pero no sabeis en qué no he cambiado, porque es algo que nadie ve. No he cambiado en cómo me siento cuándo alguien me mira mal, ni he cambiado en cómo me siento cuándo alguien que me importa me habla mal. No he cambiado

Lavadora de amor

Lo he estado pensando y si tuviera que poner un sinónimo materialista de amor creo que sería lavadora. Sí, lavadora, de esas que giran, limpian la ropa y pierden calcetines. De esas que cuesta aprender a usarlas al principio y que solo sabes usar la tuya. Y si el amor es una lavadora, ¿qué somos nosotros? Calcetines. Después de darle dos mil vueltas a la idea he decidido que somos como calcetines. ¿Explicación? Claro que sí.
Cuando nacemos somos inocentes y no hacemos nada, no formamos parte de nada, como un hilo que aun no se ha usado. Con el tiempo vamos aprendiendo, sintiendo y formándonos como personas, unos serás más alegres, otros más tristes, unos más gordos, otros más finos. El hilo con el tiempo forma parte de un calcetín que puede ser de colores, liso, deportivo, elegante, más gordo o más fino. A medida que pasa el tiempo nos enamoramos, creemos que alguien podría ser perfecto para nosotros. El calcetín encuentra su par y van a todos los lados juntos, hasta entran y salen juntos de la lavadora. Un día la relación se empieza a complicar y lloramos, ha habido problemas y se atisba un final. En un giro de lavadora los calcetines se separan y ya no se ven hasta que uno de ellos se va por un agujero y nunca vuelve. La relación acaba. Nos sentimos solos y nos apoyamos en cualquiera que nos entienda y nos anime. El calcetín cae al fondo de un cesto con otros que también han perdido su pareja. Los días pasan y nos conformamos con otros hasta el punto en el que llegamos a creer que la primera persona no era la correcta o descubrimos que no lo era realmente. El calcetín sale del cesto y va a todos los sitios con otros diferentes a él, se conforma.
Sonreía a pesar de no tener motivos. Siempre pensó que la esperanza era lo último que se perdía y eso le ayudaba a seguir luchando por lo que quería. Nunca habló por miedo, le temía tanto a su pasado que ya no se permitía confiar en nadie. Descubrió demasiado pronto que nunca se podía conocer a alguien del todo pero aún así siempre esperaba que la hiciesen cambiar de opinión. Su almohada era la única que sabía todo lo que lloraba por las noches desde aquel momento. Ella, que siempre fue de besos y abrazos, pasó a ser fría como hielo, pero siempre con su sonrisa. Llegó a pensar que la culpa era suya y que había hecho algo mal a pesar de las evidencias. Contestaba siempre que estaba bien, aunque si alguien le hubiese hecho la pregunta una segunda vez hubiese roto a llorar.

"Sinceridad"

Seré sincera conmigo por una vez. Iba a escribir sobre cómo iba a dejar de hablar contigo. Sobre cómo pensaba alejarte de mí y volver a crear otra barrera de cinco metros para que nadie llegue hasta mí en meses. Sinceramente pensaba encerrarme a partir de hoy para no verte ni hablarte, para que nadie me viese mal. Luego lo borré todo, no me gusta escribir mentiras. Puede que finja, casi cada día. Puede que no haya sido del todo sincera (ni contigo, ni conmigo, prácticamente con nadie). Pero no me gusta escribir mentiras. Por mucho que intentara ponerme "a dieta de ti" no duraría ni 24 horas. Yo y mi gran fuerza de voluntad. Supongo que seguiremos así. Yo lo pasaré mal, de vez en cuando me dará un bajón, me reanimaré y buscaré a alguien para intentar no pensar en ti. Tú simplemente seguirás tu camino, nunca preguntarás y nunca sabrás. Yo por mucho que lo niegue seguiré pensando en el "¿Y si...?" pero cada vez que vea una oportunidad recordaré todo lo que juega en mi contra, lo poco que hay a mi favor. Recordaré que siempre me ha salido todo mal y que ahora no será una excepción. Volveré a pensar que es mejor alejarme. Volveremos a empezar. 

Tranquilo, yo pienso seguir manteniendo el engaño, hace mucho que sé disimular.

Aunque si preguntas, te seré sincera. Dejaré volar a mi corazón.

¡Brindis por el tiempo perdido!

Buenas noches señores y señoras, damas y caballeros, niños y niñas. Quien dice noches dice días y quien dice buenas dice no tan agradables, que cada uno escuche su propia historia. Hoy estoy aquí para brindar por el tiempo, pero antes de brindar tendremos que perderlo con un discurso.
Que irónico el tiempo, ¿no? Me encanta cuando se ríe de nosotros encadenando sentimientos. Ahora te quiero, tú a mí no. Ya no te quiero, ahora tú sí. Cuando se cree destino y nos cambia la vida. Cuando se vuelve cristal y nos hace ver las cosas claras. Nos hace querer ser mayores para hacernos ver lo bien que estábamos siendo pequeños. No voy a decir que nos cura porque eso nunca fue lo suyo por mucho que digan. El tiempo nunca cura, el tiempo sigue corriendo y no tienes más remedio que seguirlo. Nuestro juego favorito siempre fue el escondite aunque siempre se escondía él. Lo perdía durante tanto tiempo que había veces que me olvidaba de él, había personas que me causaban esa amnesia. Personas que no llegaban a tiempo, que se quedaban un tiempo y que se fueron con el tiempo. Y el loco de Borges midiendo el tiempo por momentos a tu lado y no por horas, alguien le tenía que haber explicado que nos mata el aire por segundos y no el amor. Pero el tema no es ese, no esta noche, el tema es el tiempo y su pérdida.
¡Qué triste tema!
A veces ansío que vuelva, que me permita no perderlo, que me deje rectificar. Necesito ese tiempo que perdí escuchando mentiras, los minutos que tiré por seguir caminos sin salida, las horas que malgasté creyendo que iban a alguna parte. Y sí, fueron, a la basura. Los días pensando en unos labios que no eran los que besaba, los meses con la mente lejos de donde me encontraba. Las vidas que imaginé cada cinco minutos y el momento en el que decidí dedicarle mi insomnio a alguien tal y como hizo Benedetti. Y aquí estamos otra vez, hablando de personas y no del tiempo, al final tendrá alguna relación su presencia y el paso de este...

Se me ha hecho tarde, no puedo seguir así de perdida. Gracias por escucharme y cederme vuestro tiempo, así a lo mejor compensa el mío desaparecido, a lo mejor me sirve para recuperar, a lo mejor dejo de soñar despierta y veo que todo esto es imposible... Mientras tanto, levantemos las copas y brindemos, solo por pasar el tiempo.
Así a lo mejor con el tiempo olvido todo lo que por perder el tiempo perdí.

Mirando hacia el horizonte

Estoy en ese momento, esa semana, ese mes, en el que pienso en lo que tengo y en lo que no, en lo que soy, en lo que era y en lo que me he convertido, en todo lo que he vivido y lo que me queda. Estoy en ese instante en el que no sé nada y lo sé todo, en el que me como el mundo mientras el mundo me devora a mí. Estoy recordando todo, analizándolo. Pasó el tren y yo no me subí por esperar a otro que nunca me llevó a mi destino, qué gran equivocación. Cuando me di cuenta del error ya era tarde. ¿Para qué engañarnos? La vida es alegría y decepción, caer y levantarse, mirar al horizonte y seguir caminando. Y eso hice yo, caer y seguir hacia adelante. Sé que es probable que nunca vuelva a tener la oportunidad de subir contigo a ese tren, pero es lo que pido cada vez que apago la luz de una vela o veo una estrella caer. Toda la energía que pierde el fuego cuando se va y todo el brillo que desprende esa estrella antes de apagarse se transforma en mi ilusión para seguir adelante, en la esperanza de que un día la vida me sorprenda y que tú me estés esperando con una sonrisa tonta, que me abraces y no me sueltes, que me beses hasta que nos duelan los labios, que me digas que ya era hora de que retomara el control mientras yo te intento explicar que siempre me ha costado entender lo que siento y por eso no lo vi antes, que me interrumpas con otro beso y me susurres que me perdonas por ser tan imbécil.

No sé si es amor, sí, no sé si puedo decir que te amo, pero te puedo prometer que nunca más te dejaría pasar, porque te quiero, o eso creo. Dime tú qué es querer a alguien si no lo es esto. Cada noche cuando cierro los ojos me veo a tu lado, tengo memorizadas todas y cada una de tus sonrisas, entiendo hasta la más tonta de tus miradas, no sé con qué palabras describir lo que sentí cada una de las veces que tu mano rozó la mía y el momento en el que me di cuenta de que encajaban como si hubiesen sido creadas para no soltarse nunca. 

Pero tranquilo, nunca saldrá nada de esto de mis labios ni ese loco “te quiero”, sé cuando es demasiado tarde, que yo soy experta en perderme y nunca llegar a tiempo y que esta vez no iba a ser una excepción ni un golpe de suerte.

Aguantaré, también soy experta en fingir sonrisas y hacerme la tonta, lo sabes.
O no.

Cuerda floja

Estoy caminando sobre la cuerda floja, descalza y con la cuerda mal tensada. No sé cómo he llegado hasta aquí, fue tan despacio que no me di cuenta. No voy a dar la vuelta, eso nunca. Tranquilos, lo sé, he sido siempre igual de suicida. Soy tan cobarde que antes de dar otro paso me lanzaría al vacío sin pensar. Es lo fácil, ¿no? Rendirse, abandonar, callarse. Ni volver hacia atrás ni seguir hacia delante. Supongo que también sé mucho sobre eso. Estoy cansada de seguir avanzando para volver a caer. Cansada de que me ayuden a levantarme para empujarme. El silencio seguirá siendo mi mejor amigo. Si no saben mis puntos débiles ni me escuchan llorar seguiré ganando yo. 

Quien no arriesga, no gana. Quien arriesga y nunca gana se cansa de perder.

Se vende corazón.

Vendo papeletas para el sorteo de mi corazón y subasto cada día pedacitos de mi tiempo. Reciclo sueños rotos para volverlos a usar aunque a casi todos los vuelvan a aplastar. Estudio la manera para poder olvidar y creo que funciona porque nunca la puedo recordar. Compro besos y abrazos debajo de la lluvia por el simple hecho de poder besar, abrazar. Sirvo esperanza de mente en mente a cambio de pequeñas dosis de felicidad. Trafico deseos con almas rotas que los necesitan para continuar. Mendigo sonrisas debajo de un puente y recibo caras de asco que se intentan ocultar. Oigo palabras que no se piensan mientras escucho pensamientos que no se dicen. Me escondo de la madurez entre viejos peluches que aun me dan calor. Miento al amor y sonrío ante la soledad. Tomo el té con la hipocresía y con la amargura salgo a pasear. Bailo con la soledad y duermo junto a la tristeza. Tropiezo con la confianza cuando hablo con la amistad. Y así va avanzando el mundo mientras yo me quedo atrás.

Remo entre los problemas con una tabla hecha de tranquilidad.