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Wicked man's rest


Puedes decir que estoy enfadado, puedes decir que me he vuelto loco,

pero sólo soy tan mala persona como quien me hizo serlo.

Soy el pecador en la oscuridad, el mentiroso en la iglesia,

el silencio del sordo, la búsqueda del ciego,
la lágrima cayendo, la memoria recordando,
el fantasma en tus sueños y tus registros secretos,
las cerillas del pirómano, el nudo en la garganta,
el guisante bajo tu colchón, el agujero en tu abrigo,
el cantante del tono bajo, el ganador en la meta,
el poeta con su gabardina buscando ponerse moreno
en su cumpleaños, prisionero de su primer día,
cansado de la nueva era.

Me pongo en pie para recibirte, mientras tu verdad se deshace en vergüenza.

Este inocente ha dado la vuelta y ha perdido su camino,

volviendo sobre las huellas que había en el sendero por el que vine.

Soy la bestia que hay en ti, la bestia que hay en mí.
¿Por dónde vamos?

Las puertas se cierran en una hora.

Puedes decir que estoy enfadado, puedes decir que me he vuelto loco

pero sólo soy tan mala persona como quien me hizo serlo.

Soy la aguja para el drogadicto, la pena en tu pecho,

el mendigo y el que elige, el descanso del malvado,
el miedo en el especialista, la burla en el patio del recreo,
la botella en la mano del viejo y sucio borracho,
la hoja que cae, el otoño que pasa, las oscuras nubes que se forman.

Me pongo en pie para recibirte, mientras tu verdad se deshace en vergüenza.

Este inocente ha dado la vuelta y ha perdido su camino

volviendo sobre las huellas que había en el sendero por el que vine.

Soy la bestia que hay en ti, la bestia que hay en mí.
Me muerdo las uñas hasta llegar a la piel

donde una verdad acaba empieza otra mentira.

Pongo parches sobre los agujeros en mi débil corazón

donde los ángeles resisten y los demonios lo hacen pedazos.
Soy la bestia que hay en ti, la bestia que hay en mí,

la amargura, los celos

la parte de ti que nunca duerme.

¿Eres mi ángel de la guarda?

¿Caminaremos juntos toda la noche

por estas calles solitarias?

Y difícilmente podrás imaginar lo que nunca has tenido antes.

Y la razón que te han dado sigue pareciéndote insuficiente.

Y difícilmente podrás imaginar lo que nunca has tenido antes.

Y la razón que te han dado sigue pareciéndote insuficiente.
Me pongo en pie para recibirte, mientras tu verdad se deshace en vergüenza.

Este inocente ha dado la vuelta y ha perdido su camino,

volviendo sobre las huellas que había en el sendero por el que vine.

Soy la bestia que hay en ti, la bestia que hay en mí,

la amargura, los celos,

la parte de ti que nunca duerme.



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