Vendo papeletas para el sorteo de mi
corazón y subasto cada día pedacitos de mi tiempo. Reciclo sueños
rotos para volverlos a usar aunque a casi todos los vuelvan a
aplastar. Estudio la manera para poder olvidar y creo que funciona
porque nunca la puedo recordar. Compro besos y abrazos debajo de la
lluvia por el simple hecho de poder besar, abrazar. Sirvo esperanza
de mente en mente a cambio de pequeñas dosis de felicidad. Trafico
deseos con almas rotas que los necesitan para continuar. Mendigo
sonrisas debajo de un puente y recibo caras de asco que se intentan
ocultar. Oigo palabras que no se piensan mientras escucho
pensamientos que no se dicen. Me escondo de la madurez entre viejos
peluches que aun me dan calor. Miento al amor y sonrío ante la
soledad. Tomo el té con la hipocresía y con la amargura salgo a
pasear. Bailo con la soledad y duermo junto a la tristeza. Tropiezo
con la confianza cuando hablo con la amistad. Y así va avanzando el mundo mientras yo me quedo atrás.
Remo entre los problemas con una tabla hecha de tranquilidad.

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