Estoy en ese
momento, esa semana, ese mes, en el que pienso en lo que tengo y en
lo que no, en lo que soy, en lo que era y en lo que me he convertido,
en todo lo que he vivido y lo que me queda. Estoy en ese instante en
el que no sé nada y lo sé todo, en el que me como el mundo mientras
el mundo me devora a mí. Estoy recordando todo, analizándolo. Pasó
el tren y yo no me subí por esperar a otro que nunca me llevó a mi
destino, qué gran equivocación. Cuando me di cuenta del error ya era tarde. ¿Para qué engañarnos? La vida
es alegría y decepción, caer y levantarse, mirar al horizonte y
seguir caminando. Y eso hice yo, caer y seguir hacia adelante. Sé que es probable que nunca vuelva a tener la oportunidad de subir contigo a ese tren, pero es lo que pido cada vez que apago la luz de una vela o veo
una estrella caer. Toda la energía que pierde el fuego cuando se
va y todo el brillo que desprende esa estrella antes de apagarse se
transforma en mi ilusión para seguir adelante, en la esperanza de
que un día la vida me sorprenda y que tú me estés esperando con
una sonrisa tonta, que me abraces y no me sueltes, que me beses hasta
que nos duelan los labios, que me digas que ya era hora de que
retomara el control mientras yo te intento explicar que siempre me ha
costado entender lo que siento y por eso no lo vi antes, que me interrumpas con otro beso y me
susurres que me perdonas por ser tan imbécil.
No sé si es amor, sí, no sé si puedo decir que te amo, pero te puedo prometer que nunca
más te dejaría pasar, porque te quiero, o eso creo. Dime tú qué es
querer a alguien si no lo es esto. Cada noche cuando cierro los
ojos me veo a tu lado, tengo memorizadas todas y cada una de tus
sonrisas, entiendo hasta la más tonta de tus miradas, no sé con qué
palabras describir lo que sentí cada una de las veces que tu mano
rozó la mía y el momento en el que me di cuenta de que encajaban
como si hubiesen sido creadas para no soltarse nunca.
Pero tranquilo, nunca saldrá nada de esto de mis labios ni ese loco “te quiero”, sé cuando es demasiado tarde, que yo soy experta en perderme y nunca llegar a tiempo y que esta vez no iba a ser una excepción ni un golpe de suerte.
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| Aguantaré, también soy experta en fingir sonrisas y hacerme la tonta, lo sabes. O no. |

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